Historias casi verdaderas (12): Hornby y Lou

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-UYyyyyyy. Coño. Ese rubiales que juega por la derecha creo que es el hijo de Paquito Llorente, “el lechuga”.
– Pues es un paquete el cabrón.
– Recuerda: “Paquitooooo, te quierooooo”. Aquellas dos carreras por la banda en Das Antas…
– Sí, y “Michel, Michel, Michel, maricóooon”. Qué tiempos…
– ssssttttt. Calla, que estos viejetes nos hostian, un respeto.  Esta ciudad deportiva nueva es igual que la antigua, llena de jubilados.
– Pues sí, tío, lo que te estaba diciendo. Entro en su casa y le veo ahí, en su habitación, viendo al Farsa en la tablet, como un furtivo. Y se me escapa por instinto: “a ver si le rompen la pierna al puto hormonao de mierda. Messi, muérete ya…”. Y me dice que por qué digo eso, Y le digo que es mi religión. Me dice que él es del Madrid y que no piensa así, y yo le contesto que él no es del Madrid ni de ninguno, y pienso en lo gilipollas que es en realidad y de repente siento cierta empatía hacia él, pero enseguida vuelvo a mi psicopatía, por suerte. Y sigue mirando a la tableta y a la puerta al mismo tiempo, por si su mujer le pilla viendo la tele y el fútbol, qué escándalo. La tele, qué invento de Satanás, toda manipulada por una confabulación judeomasónica capitaneada por Aznar, Angela Merkel y Jesús Gil, que en realidad fingió su muerte. Y Busquets se cae al suelo y yo digo: “dale más fuerte, rómpele la rodilla, joder, hijoputa…”. Y él me mira con desprecio y me dice que eso no es deportivo, y seguro que piensa en decirme que no diga tacos por si los escucha su hijo, pero no lo dice para no parecer aun más maricón de lo que es. Y sigue mirando la mini tele ahí encogido, como si imitara a Lou Reed haciendo Tai-chi. Él tiene varios discos de Lou Reed, y un montón de libros en las estanterías que le hacen sentirse mejor, y se compadece de mi y sé que piensa que soy un gilipollas, pero yo sé que su mujer le ha contado a la mía que le ha puesto unos tochos que no le caben por la puerta con un compañero de trabajo y que quiere divorciarse de él para seguirse follando al maromo, porque hace un año que no fornican, pero que él dice que no, que quiere que lo intenten de nuevo, que no le importa, que ha sido un error puntual. Y él no sabe que yo lo sé, pero sigue mirándome en plan condescendiente y aleccionador, como una persona civilizada con una vida plena mira a un animal y yo me río para mis adentros. Y yo le dije a mi mujer que le pidiera a la suya la edición rara esa que tenían del TakenoPrisoners firmada, y accedió a prestárnosla porque a la zorra de ella no le gusta nada, y cuando llegó a mis manos la vendí y les dije que me había sentado encima y se había roto. Y lo que siempre me consuela al verle es pensar que si me enfado de verdad alguna vez con él aunque me saca dos cabezas yo puedo en dos segundos arrancarle la suya y colarla en la terraza de su casa de una patada, sólo si me caliento de verdad, porque me he vuelto medio maricón y ya casi ni se me hincha la vena nunca.
– Han podido contigo, han debido abrirte el orto bien abierto. Cuando trajiste a su hijo al Cuernabeu parecía un amish viendo porno por primera vez, con los ojos como platos admirando el salvajismo y los berridos. Pobre crío. Si quieres hacemos un fondo y le regalamos una tele de 32 pulgadas para su habitación, para que el niño les joda la vida.
– Una tele y un Lib Supertetas. Por verle la cara valdría la pena. Le regalé al crío para su cumpleaños un CD con el “Exile on main street”, y una bandera de los ultras de los “White Boys”; el disco se lo tiró la madre a la basura, y la bandera la pusieron encima de la cama del perro y éste se meó en ella y le hizo un agujero en medio del escudo. Y él dice que Casillas es el mejor portero del mundo, y que cuando era joven admiraba a Butragueño, al maricón del Buitre que jugó bien tres años y nos amargó otros siete. Con Mourinho a muerte, hijos de puta.
– Uyyyyyyy, ese negro de la Juve no deja pasar uno, o la pierna o el balón, pero nunca pasan las dos cosas.
– Esta “Youth Champions League”, vaya competición en la cumbre. Ese negro debe quitarse años, como Falcao, y en vez de diecisiete seguro que tiene veinticinco. Y la tranca que debe tener.
– Cristiano tiene dos casas en La Finca, una enfrente de la otra. En la primera viven su madre, su hermana, su hijo, algún familiar de paso… y la segunda la tiene sólo para las putas. Y Benzema sólo necesita una casa en dicha urbanización de lujo, para él, para sus amigos y para las putas le sobra con tener diez habitaciones, un cuarto de estar con mueblebar y un baño, una vivienda estándar, vamos.
– Yo invito luego al cubo de cinco cervezas.
– ¿Ese tío no es Vierchowod?
– Han puesto una estatua de Puskas ahí fuera.
Yo quería jugar al fútbol por el entrenador. Decían que era muy liviano para jugar de defensa, pero yo les decía que jugaba de extremo. Porque un día tendrás que tener los pies sobre la tierra si no quieres caer…y morir….

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~ por Joputa en noviembre 6, 2013.

3 comentarios to “Historias casi verdaderas (12): Hornby y Lou”

  1. Mucho tiempo ausente Joputa y muy grata esta vuelta. ¿Cómo estás, cariño? Muere Lou Reed y resucita Joputa, como el ave Fénix. In memoriam Lou Reed, siempre vivo.

  2. Enormes blasfemias contra José MIguel Gonzalez Martín del Campo, ahora triunfador en Olimpiakos y hasta contra Butragueño.
    Vuelta al ruedo de Supersucker????

  3. Oporto-Real Madrid. Joao Pinto marca el 1-0, que apearía al Real Madrid de la competición. Paco Llorente corre dos veces por la banda, da el pase de la muerte y Míchel remata a la red. Partido de vuelta después del destierro en Valencia.

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