Bombay, Gomorra, Madrid

gomorra

Voy a calzarme unos calcetines blancos al estilo Esperanza Aguirre. “Socorro, se oyen tiros, creo que Gallardón ha enviado a unos sicarios, rescátenme”. Impresionante documento, verla con tacones y calcetos, estilo colegiala, y con las bragas aderezadas de manchas marronaceas después del marrón sufrido en su choza de Bombay. Hay que agradecer a algunos terroristas que, aunque sea de vez en cuando, peguen algún sustillo a esas recuas de empresarios de la Comunidad de Madrid que recorren el mundo, de hotel de lujo en hotel de lujo, para promocionar sus negocios a costa del erario público. Dicen que hay aun un directivo de Ferrovial en el hotel Taj Mahal atrincherado en su habitación diciendo que de allí no sale. Algunos dudan de que sus motivos sean el miedo a los islamistas radicales, y se rumorea que quiere quedarse allí para abstraerse mediante lujos de la crisis galopante de las constructoras patrias.

Hoy es un día de dicha para el transeúnte vulgaribus. Dos de las dos más grandes bandas de ladrones de las que han habitado la piel de toro se encuentran con el agua al cuello, y una tercera también está a puntito del ahogo. La inmobiliaria Habitat se ha declarado en suspensión de pagos, Colonial está a punto de hacerlo y Metrovacesa va de culo y contra el viento. Descorchemos unas botellas; van cayendo de uno en uno, pero lo van haciendo con todo su peso, con todos sus lacayos (la mayoría de vosotros) y todo su sicariato. Me encantaría ver como algunos de los directivos de estas maravillosas macro empresas se administran el sepuku al más puro estilo Mishima. De sus bondadosos empleados me consolaría simplemente que se practicasen el innoble hara-kiri bebiendo lejía. Para su gran masa de fervorosos clientes habría que rehabilitar Auswitch y mandarlos a darse una duchita.

guemes2Los cosmopolitas domésticos seguimos entreteniéndonos entre tanto con nuestro Youtube y nuestro Emule de todos los días. El ágora es ahora la celda y la celda del monasterio la puta calle. Por lo menos este encierro cibernético mitiga un poco el frío cojonero que hace en Madrid. El diario El País relata hoy, a la chita callando, que el gobierno planea obligar a las compañías de telecomunicaciones que nos suministran el acceso a internet a que nos notifiquen lo malos que somos cuando bajamos contenidos de la red de redes. Al tercer comunicado, supuestamente, tendrían que cortarnos el chorro de la conexión. Sarkozy ya ha intentando implantar ésto en Francia, debido más bien a las presiones de la Bruni sobre su bragueta. Al mismo tiempo, en otro lugar del orbe, el consejero de la Comunidad de Madrid, Güemes “el guapo”, se suelta la melena diciendo que es aconsejable comenzar a debatir la necesidad de que el enfermo pague parte de los gastos de consulta cuando acude a la seguridad social. Unas filas a la derecha de él, la consejera de sanidad socialista de la Generalitat aplaude las palabras del yerno de Carlos Fabra y asiente favorablemente ante la necesidad de tal debate. Vivir para ver. Reitero la pregunta tomatera: ¿qué está pasando? ¿Tendremos que pagar algo a los necios médicos de familia? En muchas ocasiones es más útil consultarle asuntos de salud a mi perra que a ellos; ella dice “guau”, ellos “frenadol”. Cada día pueblan el mundo más imbéciles por metro cuadrado con seis años de carrera a sus espaldas.

¿Por qué el cine español no perpetra de una vez algún engendro basado en las miserias que nos corroen, como por ejemplo, un, dos, tres, responda otra vez, en la corrupción inmobiliaria? No es preciso ser napolitano para observar como pululan por las calles con descaro los gomorritas. No es necesario contratar a ningún Roberto Saviano para relatar sus tragicómicas andanzas. Sería interesante ver en la gran pantalla a capos inmobiliarios pegándose tiros. Podría dirigir ese hipotético film Jose Luis Garci, que Javier Bardem encarnase en él el papel de Julián Muñoz y Pé el de la Pantoja. Pero no hagamos bromas sobre “Gomorra”. Hay que entonar un obligado elogio a esta pequeña maravilla del realismo sucio. Ya sé que esta obra es deudora directa de la corriente encabezada por Fernando Meirelles, pero Matteo Garrone ha inyectado al estilo un poco de mugre que le sienta muy bien. Impagables los dos críos descerebrados pegando tiros de metralleta en el río, herederos directos de los geniales personajes Ze Pequenho y Bené. “Gomorra” no tiene una maravillosa banda sonora como “Ciudad de Dios”, ni un estilo depurado más deudor de Scorsese que de la favela brasileña, pero a cambio introduce un discurso descarnado que la hace fabulosa. Pero no os engañéis. Ese lumpen sórdido de la periferia napolitana no tiene nada que envidiar a vuestros flamantes barrios sustentados en hipotecas de barro. Todos estamos hechos de la misma porquería y, aunque ellos se ven arrastrados por la inercia social de la “camorra”, vosotros sois siervos de la gleba de una mafia que no viste chándal aderezado con cadenazas de doro, pero que se jacta de llevar corbatas de seda y trajes Armani a vuestra costa. Qué sabio ese refrán que se canta en el Bernabéu: “indios y culés, la misma mierda es”.

leoneraYo no paraba de repetir que este año me estaba aburriendo soberanamente el cine, que estaba ingiriendo en las salas toneladas de porquería envuelta en falso papel de celofán; que salvo el “Caos calmo” de Moretti no había visto nada que mereciera mínimamente la pena. No. Un puñado de irreductibles galos resisten ahora y siempre al invasor. Pablo Trapero se cayó en la marmita cuando era pequeño. Soy un fanático de la que llamo “trilogía traperense” (“Mundo grúa”, “El bonaerense”, “Familia rodante”). No me gustó tanto la no estrenada en España “Nacido y criado”, aunque no niego que conservaba algunos dejes imborrables de este cineasta. Leonera recupera un poco el tono. Le sobra un poco de drama, le falta un poco de ironía, pero ese final parecido a los de Fatih Akim, en el que los personajes se pierden en el horizonte incierto, en el que huyen hacia ninguna parte, me anima a seguir pensando, quizás engañándome, que bajo los adoquines sigue habiendo arena de playa.

2008_l_heure_d_eteAyer, tras soportar una insufrible charla de más de una hora a cerca del libro VI de la “Metafísica” de Aristóteles (un amigo y yo acuñamos una nueva frase lapidaria para la posteridad: “Aristóteles era gilipollas”), mi cabeza dijo basta y se vengó de mí por tamaña tortura inflingiéndome un dolor casi insoportable en las sienes. Entré a una de las salas-tanatorio-crematorio de los cines Renoir Plaza de España a ver “L´Heure d´été”, de Olivier Assayas. Gracias al cielo mi dolor de tarro se fue mitigando poco a poco con su dolorosa y recóndita oscuridad que bucea en las profundidades abisales de la existencia, en la condena que supone el paso del tiempo para los conscientes, aunque haya pocos. Salí comentándole a mi partenaire lo de siempre, que hay un noventa y nueve por ciento de nuestros semejantes que no recuerdan ni qué número calzan, y que no comprendo cómo pueden sobrevivir con el único apego del presente, olvidando por sistema sus raíces y sus fuentes, despreciando lo que son y lo que han sido. Son felices en la inconsciencia indolora. Prefiero el dolor de cabeza sin Nebufrén, las manos de mi madre y los ojos de mi padre. Sin ellos, donde quiera que estén, no soy nada. No somos nada.

gachas@excite.com

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~ por Joputa en noviembre 29, 2008.

4 comentarios to “Bombay, Gomorra, Madrid”

  1. larga ausencia de nuevo la tuya. Esperanza Aguirre se dejó a toda su expedición detrás y salió corriendo para españa, todo un detalle.

  2. Viñetas relacionadas:

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/12/03/lider-vs-lideresa/

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/12/01/rehena-peligrosa/

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/11/05/manifestacion-por-la-sanidad-publica-13-n/

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/10/18/aguirre-tiene-rehenes/

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/09/26/pin-up-anos-50/

    http://lagranhoguera.wordpress.com/2008/03/10/resaca-electoral/

  3. Varias viñetas sobre Espe:

    http://lagranhoguera.wordpress.com/tag/espe/

  4. no puedo dormir por las noches la oscuridad viene del brazo del de las melenas aznarianas con corbata colorín colorado que no hace más que susurrarme al oído: este payaso viene a por tí…. no quiero volver al país de melenas con el 90% de la población desarraigada y agarrada al ladrillo…. el gran hombre blanco afrikaner es menos mortífero

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