Oh, río existencial purgante

La iglesia admite la posible existencia de habitantes de otros planetas (también llamados extraterrestres..) La sobrina de Rouco Varela (curiosamente se llama Magdalena, como la meretriz bíblica novia del de Nazaret) se desnuda en Interviú como si fuera Amy entonando a voz en grito negro el reconfortante con la humanidad “Valerie”. Oh, Valerie. Ahora el lema dice: Iglesia católica, estamos cambiando; así sonaba este eslogan sobre la milenaria institución en la parodia de un anuncio televisivo durante un capítulo de Los Simpson. No en vano han salido a la luz unas sabrosas cartas redactadas por Einstein en las que calificaba a la religión como una colección de imágenes infantiles, dibujos animados destinados a reconfortar las calenturientas y truculentas mentes del Homo Sapiens sedientas de consuelo ante la idea de recibir a la muerte (simpática la muerte vestida de negro y con ojeras, ataviada también como si fuera Amy, la de las cejas como guadañas).

Todo humano tiene la tendencia innata a ser feliz. Nuestro fin es nuestro bien. Pero, ¿dónde está ese bien eternamente perseguido desde Epicuro a Julian Muñoz pasando por Aritóteles y el gran Ginés Jiménez? Quizás está en la eternidad lumínica de la bombilla que lleva luciendo en una fábrica de California desde hace más de cien añadas. Quizás se encuentre en la ingesta masiva de L-Carnitina para engordar nuestros músculos con menos esfuerzo y al mismo tiempo conseguir que nuestros hígados se hinchen de tal modo que, tras el inevitable óbito por cirrosis hepática que provoca su ingesta excesiva, puedan ser aprovechados para elaborar ricos patés “La piara” (que luego anunciará Arguiñano mediante publicidad encubierta durante uno de sus programas).

Charlaba distendidamente hace un par de semanas con un seguidor de la religión de Shiddarta Gautama sobre el sentido que le encontraba a la espiritualidad, esa que se cae una y otra vez de nuestro pedestal crédulo en magias y laberintos artificiales dejándonos a merced de la mugre del día a día. Curiosamente, él comenzaba a creer, tras mucho cavilar y sufrir mecanicistas crisis personales, que todas las tribulaciones humanas en busca de sentido están vacías como un culebrón televisivo. Sin embargo, una llamita de esperanza seguía iluminándole y esperanzándole desesperanzadamente. También me enteré que este hombre, que poseía en el pasado una lavadora con retardo eléctrico de apertura de escotilla para evitar fugas de agua, había arrancado la manivela de la puerta del electrodoméstico al ignorar semejante mecanismo protector, con el consiguiente cabreo de su en ese momento parienta. Es evidente que el pan pan y el vino vino sienta mal a la astucia de los santones y no les deja ver el bosque detrás de cualquier árbol que les tapa la visibilidad en medio de la explanada. Yo ayer, sin ir más lejos, estuve a punto de chocarme, en las cercanías de la plaza de Santa Ana, con Don Pimpón. La vorágine ciudadana estuvo a punto de impedir el darme cuenta de que ese hombre grueso que había delante de mis narices era el mismísimo citado ídolo de infancia, el amiguete de Espinete. Vivimos solos entre la multitud porque la masa nos ciega, como diría Ortega. Bonito pareado.

La muerte de dios hace caer mitos, no sólo enfanga la mentira religiosa. En Gibraltar van a ejecutar a unos animales a los que califican de “macacos incontrolados” porque han mordido a varios turistas para robarles la comida (curiosa similitud con los osos asturianos) y han amenazado con limpiarse sus partes con la “Union Jack”. Estos simios, que pronuncian mejor el inglés que Peter Caruana, han sido siempre la tropa de choque contra la invasión de los homínidos del otro lado de la verja, y quién sabe si diezmándolos las tropas del glam hispano lograrán al fin sus propósitos de entrar a sangre y fuego en la roca, quemando a los herejes protestantes que rezan en sus iglesias con la blasfema e inaguantable música de Melón Diesel. Y es que Ike Turner era un mal bicho que se dedicaba, un día sí y otro también, a medir el lomo de la pobre Tina “piernas de oro”, pero qué bien rasgaba el muy cabrón la Telecaster. La Turner chillaba asín de bien porque él sacaba en cada paliza lo mejor de ella. Más tarde, ella cayó en las zarpas de Phil Spector y todo se hizo mierda. Todo se hace mierda, pero, por suerte, Chabrol sigue vivito y coleando, rolling, rolling, rolling on the river. Qué pesadez de río, carajo.

gachas@excite.com

Anuncios

~ por Joputa en mayo 17, 2008.

4 comentarios to “Oh, río existencial purgante”

  1. Cuanto obispo suelto

  2. Podías hber puesto la foto de la sobrina del Rouco, que enseñaba pechuga.

  3. Amigo joputa, ante tu parrafada de la Iglesia he de añadir la presencia importante como embajador de la Santa Sede al Gran ex alcalde de (L)A Coruña, Don Paco Väzquez. Su asqueroso peloteo, su altivez y su palabrería pesada y petulante lo hacen digno de aparecer en tu blog.

    Gracias por el final, un artículo tan bueno se merecía a la GENIAL Turner.

    Saludos desde el Norte!

  4. Impresionante. A veces da casi la impresión que ejerces la escritura automática con total impunidad. Tocas viejos temas. Yo creo que hoy en día lo rompedor es tener creencias. Hasta Einstein reconocería que el ser humano necesita tener algo a lo que asirse, al final todo se reduce a una forma de asirse a la felicidad.

    Joder, yo también odio a Melón Diesel. Y gracias por ese clásico final.

    Un saludo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s