Reptiles

reptiles.jpgGallardón y su fiel baltí Cobo atravesaron el glaciar de Baltoro. El camino fue extremadamente largo y tortuoso, hasta el punto que a Alberto le encanecieron las cejas, dejándole un aspecto parecido al del osito de Mimosín. Los yetis les acecharon durante todo el camino provocando malintencionadas avalanchas que sortearon como buenamente pudieron. Finalmente, tras un recodo del camino, divisaron dos altas e inaccesibles montañas. Cobo aconsejó a su zanguango amiguete que era preferible atacar en primer lugar la cima del Faichan Kangri y esperar a que la cordada de trepas que les precedía se despeñase en su intentona de ascender en línea recta y sin cuerdas ni krampones el temible Chogori.

A Gallardón le pudo la ambición y decidió no hacer caso a su Sancho Panza particular. Su memoria se había nublado, no quiso recordar que ya había sido derrotado en otra ocasión por una damisela: su fiel esposa le dejó el humillante número dos de su promoción opositora cuando aun era un virgen mozalbete (no había visitado todavía el lecho de Montse Corulla). En esta ocasión volvería a morder el polvo por hacer una salida en falso antes de tiempo, por levantar la liebre sin preparar la escopeta. No podría emular a Hillary (que en gloria esté) y a su fiel sherpa Norghay (aunque seguro que él no dejaría que Cobo posara delante en la foto como hizo el gigante neozelandés), ni a Aquile Compagnoni ni a Walter Bonatti, ni a cristo que lo crió. Sobre las empinadas laderas del Karakorum de la calle Génova aprendió a las bravas que en estos tiempos tan convulsos que corren descarrilados hay que ser experto en el ajedrez humano. El destino de Alberto se convirtió en el de Mallory, y se desplomó agonizante, congelado, dolorido y sin anestesia, lloriqueando en la puerta del despacho del eterno superviviente Mariano.

Gallardón se quedó sólo sin una Carla Bruni que llevarse a sus genitales. Se convertiría, a partir de ahora, en un parado más, en un amito de casa enganchado a los culebrones venezolanos, al programa engendro de Ana Rosa y a Gran Hermano; sólo pisaría la calle en bata y zapatillas para sacar a hacer pis a su perrito Cobo. Se transformaría en una figura decadente al estilo Britney Spears y, quién sabe, igual le daba la vena de engancharse a algún calmante para animales como le sucede a esta reina del “calienta pero no quema”. Viviría en un retiro decadente y permanente en un chalet adosado cedido por su mentor Fraga en su Berchtesgaden gallega para encontrarse a salvo de los flashes de los paparazzis.

Gallardón se eclipsa al mismo ritmo que las agencias inmobiliarias españolas, esos chiringuitos crecidos al calor del amor del bar del ladrillo, torna su ocaso a la velocidad que dejan de fabricar puertas para los hogares de los hipotecados españoles en el pueblo manchego de Villacañas. Y ya no hay un faro que guíe a los nacional conservadores centristas fenicios españoles. El PP podría fichar próximamente a golpe de talonario a algún político de relumbrón para darle vidilla al muerto cotarro. Ocupado Sarkozy con sus devaneos, los populares buscarán un personaje mediático y simpático. Lo intentarán con un Chávez que imita al francés ligando con Naomi Campbel (ella dice de él que no es tan gorila como aparenta). Darían mucho que hablar por el fuerte carácter de ambos; el venezolano con su verborrea agresiva, la ex modelo afro por su habilidad para agredir lanzando su teléfono móvil a la cabeza de cualquiera durante sus delirios ególatras. Pero no, puestos a conseguir un nuevo candidato con tirón sería mucho mejor que contratasen a Pervez Musahrraf, ese hombre capaz de negar que te está colocando un petardo en el culo ante tu propia vista, el único ser humano con el rostro suficiente para afirmar que a su alrededor no pasa nada, que el suyo es un país tradicionalmente moderado, todo ello mientras explotan bombas hasta bajo su propio catre. Pero ya se sabe, si te entrevista Saira Khan es difícil conseguir concentrarse. Esta chica si que sería buena candidata. Yo la votaría.

“Vaya mundo de reptiles”, debe pensar Gallardón. Pero, ¿quién es mayor reptil que uno mismo en esta redonda jaula de locos en la que habitamos? Mucho creep anda suelto por ahí.

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~ por Joputa en enero 17, 2008.

2 comentarios to “Reptiles”

  1. me alegra ver que el blog sigue funcionando. En serio. En la zona de las Bikes (te acuerdas?) hay alguien que ha entrado como elefante en cacharreria, y se oyen murmullos que quizas fueses tu resucitado… Sinceramente, espero que no, ya que creo que tienes bastante “chollo” con esto como para andar dando estopa en ex-foros… Ahora bien, si no eres tu, (y asi lo creo y espero), muestrate aunque solo sea un minutillo para acallar esos rumores infundados… Si resulta que eres tu, pues eres muy libre, lo sabes, pero coño, no alborotes el gallinero, B*L*N*!!
    Buen dia

  2. por cierto, perdon por meter un comentario que no viene a cuento de lo que expones… lo siento

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