Redford acartonado

robert_redford.jpgVamos a iniciar con esta crónica o cómo se llame una reseña sobre las películas que voy regularmente a visionar al cine nuestro de cada día. Llamémoslo nueva sección o cómo carajos os salga de la punta del nabo-clítoris. Ya os iréis dando cuenta de mis putas manías y gustos, que se podrán o no tener en cuenta, discrepar con ellas o incluso insultarme si es menester ya que, cómo el culo, cada cual posee su propia percepción de las cosas aunque suene en exceso a relativismo Heracliteano (no tiene que ver nada con el clit, sino con el griego más fluyente). No sé por qué doy esta absurda explicación, pero en fín. Comenzaremos la fabulita, para engordar un poco el tema, con las cuatro últimas peliculitas que me he tragado. Abróchense los bragueros, que despegamos…

En primer lugar, hace un par de semanas acudimos a ver la vilipendiada Redacted, de Brian de Palma. Yo coincido con gente como Pumares en que el autor de Carlito´s Way y El Precio del Poder hace tiempo que murió cinematográficamente hablando. Y aquí si se pone un poco más de manifiesto que le pesa la lápida al chaval. La película no me dijo nada; estoy hasta mis partes de ver historietas sobre marines americanos en la guerra de Iraq y de que me cuenten qué malotes que son, qué gordos sebosos y qué violadores. Que se mueran si quieren, pero es que se podrían haber ahorrado dineros y tiempo si no se hubiese rodado este engendro del demonio. Espero que Bin Laden no la vea, porque tanto maniqueísmo le iba a cabrear bastante.

Segundo zurullo bélico-pacifista: Leones por Corderos. Robert Redford no solamente está viejuno y estirado físicamente (Sara Montiel parece Marisol en Un Rayo de Luz a su lado), sino que mentalmente ha sufrido algún tipo de lesión neuronal irreversible. Nunca fue santo de mi devoción como director, la verdad. Me gustó Quiz Show, eso sí. Gente Corriente, por su parte, ha envejecido más que Marujita Díaz. Pero esta última estúpida moralina antibelicista no convencería ni a un niño de teta. Tom Cruise, como casi siempre, insufrible; debería haber sido entregado hace tiempo a las huestes de Al-Qaeda para degollarlo en directo. La escena de la guerra parecía interpretada por Gila y dirigida por Mariano Ozores (con todos los respetos para él). Rodada en la Cañada Real de Madrid hubiese sido más creíble que en ese cutre estudio con montañas de cartón y nieve de corcho. Uno no puede explicarse como tanto a derecha como a izquierda puede haber un discurso tan plano en yankeelandia. Una vez viajé al citado país y no me parecieron tan gilipollas como se les ve desde fuera.

Hace un lustro que comenzaron a llegar películas argentinas como churros a España. Gracias a estos años de estado de gracia de los creadores del cono sur (joder, que mal suena eso) hemos visto maravillas de todo tipo. Todo explotó con Nueve Reinas y El Hijo de la Novia. Luego nos maravillamos con Pablo Trapero, con La Ciénaga de la Martel….con un montón de cosas. La epidemia también se transplantó a Uruguay, y así nos divertimos con cositas como Historias Mínimas, El Último Tren o Whisky. La Cruz del Sur, Pizza Birra Faso, hemos disfrutados mucho de estos boludos sureños. Tampoco fue oro todo lo que relucía; Mignona nos empalagó en repetidas ocasiones y Ricardo Darín se repetía más que la cebolla. A mí, personalmente, me pone el acento de las porteñas desde que una profesora argentina me explicó las ideas de Nietzche hace ya una pila de años. Cuanta chorrada para decir que la semana pasada fuimos a ver El Custodio, bastante apreciada por la crítica e, incomprensiblemente, sólo estrenada en una incómoda sala del cine Luchana en Madrid. Pues bien, a los que comparaban su ritmo narrativo y sus planos con el cine de Robert Bresson habría que agarrarlos por los testículos con un gancho. Julio Chávez, que ya me gustó en Un Oso Rojo, se salvaba con su pinta de duro con cara de poker a un milímetro de explotar causando daños colaterales. Pero, en general, no vale la pena salir con un dolor de piernas de semejante sala ni pagar siete euros porque el crítico de turno se la coja con papel de fumar, la recomiende y la coloquen en las pantallas. Ya se sabe que se han estrenado porquerías como El Mismo Amor la Misma Lluvia y se han silenciado películas estupendas como La Cruz del Sur. Nadie es perfecto, no hace falta ir en una lancha con Jack Lemmon vestido de mujer para darse cuenta.

Por último, que ya me canso, nos vamos a la negra y siniestra Rusia de Putin. Hace un año un ex espía del KGB-FSB ruso exiliado en Londres, Alexander Litvinenko, decidió irse a comer un shushi y a escanciarse unas copichuelas de vodka con unos ex compadres de armas que habían acudido a hacerle una visita de cortesía a orillas del Thames. Días más tarde, el inocente muchacho moría en un hospital con la piel del color de un salmonete y menos pelo que Míster Propper tras haberle sido introducida por sus camaradas en su taza de té una deliciosa cápsula de polonio 210, delicatessen que sienta peor a los sufridos estómagos que la salsa agridulce de algunos restaurantes chinos de Madrid. El grado de abyección, de oscuridad, de desesperanza que parece respirarse en Rusia es triste. No hay por donde coger a este país de la esclavitud y la desigualdad manifiesta en el que mandan unos pocos a costa de muchos. Nekrasov transmite su desesperanza, su sensación de abandono, su impotencia ante la ceguera. Rusia es reflejo de una cutrez crónica, parece ser la patria donde da igual ocho que ochenta, cuna de conspiradores y conspiranoicos, un barco a la deriva. Si bien un tanto monótona ratos, esta película expresa con cruda exactitud la realidad sangrante y sonrojante del mundo en que vivimos, donde los malos y los buenos se identifican con las listas negras que el poder dicta en su catecismo a los borregos.

En una escena del documental Nekrasov se entrevista con uno de los dos ejecutores de Litvinenko, y este le ofrece un té. El director exclama acojonado: “no, gracias”. Con lo rico que está el polonio con hierbabuena….

La próxima será más breve, palabra.

En homenaje a los soldados catetos del medio oeste yankee que añoran su casa, al caduco Redford y a la decadente Rusia, para ustedes, los paletos del sur:

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~ por Joputa en diciembre 24, 2007.

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