Un artista del hambre

Un artista del hambreParafraseando a Kafka, imitándo a su personaje de “Un artista del hambre”, hemos visto hoy a Julian Muñoz en los juzgados. Una vez más en su ambiente procesal. Julian está en horas bajas, cabizbajo, delgaducho, pálido (ni moreno cárcel tiene), y se le ha ido la mala leche de un tirón. Es la viva imagen de un potro salvaje del ladrillo domado, de esos purasangres que se crían asilvestrados en la costa, que pacen a sus anchas devorando no hierba, sino hormigón y euros, y montándose a todas las putas, travestís y folclóricas que se les ponen delante. Cuenta Muñoz que un día, mientras trabajaba de camarero en un bar de Marbella, se le acercó Jesús Gil, que viéndole sus dotes para las relaciones públicas le dijo muy ufano: “tú no deberías trabajar aquí, te quiero conmigo, en el ayuntamiento…”. Lo demás ya es historia. Cada vez que paso por la puerta de La Coquette fantaseo con la idea de cómo se conocieron en este pseudo rancio puticlub Superjulián y su superesposa Teresita.

Ladrillos con olor a podredumbre. España en alerta máxima de crisis. No en vano las alarmas cada vez se hacen más evidentes. Nadie toca a rebato por miedo a la estampida. Muchos se salvarán por los pelos, otros se suicidarán cuando ocurra ese viernes negro anunciado por las trompetas de San Juan. Unos pocos, sin embargo, festejarán su tajada conseguida con sudor. Por suerte para ellos la cabeza de turco de Julian Muñoz ha contentado a los sedientos de pan y circo. Mientras tanto, en otros muchos ayuntamientos, diputaciones e incluso autonomías, los poltroneros continúan aferrados a negar la mayor. Ahora resulta que el honrado Joan Ignasi Plá, el salvador del socialismo valenciano, azote del taifa castellonense Fabra, trabaja para una constructora que le paga las obricas de su casa. Las lluvias torrenciales pudren hasta los cimientos la Comunitat Valenciana.

Va a ser que sí. Va a ser que el único modo de regeneracionismo patrio sería financiar con nuestros ahorros la construcción de una central nuclear en Irán. Si todos pusiésemos nuestro granito de arena de esfuerzo monetario, Ahmadineyad podría hacer realidad su sueño de fabricar la bomba atómica. Entonces Georgie Bush apretaría el botón rojo en represalia y todos nos iríamos a tomar por culo. La situación crearía muchos puestos de trabajo en la reconstrucción ladrillera del mundo. Además, avarataría el precio del suelo y los jóvenes tendrían, al fin, acceso a una vivienda a precio asequible. La cultura de la familia y la reproducción en parejas monógamas estaría salvada. No existiría ni la necesidad de pagar el 20% de comisión de rigor a los de Convergencia i Unió, todo un ahorro.

Bush haría, de este modo, un servicio enorme a la humanidad y, finalmente, se le recordaría como el salvador de la economía española. No en vano el Dalay Lama dice que George es un buen muchacho, que es su amigo y que le hace sentirse como en casa cuando lo visita. Cuando tienen un ratito libre los dos jefes de estados teocráticos se van juntos de marcha, a tomarse unas copas en compañía del cachondo de Jeb Bush, y se parten la caja con las ocurrencias del gran Lama, que cuenta unos chistes de chinos al estilo de los de Lepe que te descojonas vivo. Es mejor que Chiquito de la Calzada.

Estoy seguro de que cuando den el tercer grado penitenciario a Julian Muñoz hará lo mismo que el Dalay en su día: se disfrazará de campesino y atravesará la frontera montado en un burro para no ser descubierto. Se exiliará no en el Tíbet, donde hace excesivo frío, sino en El Vaticano, e igual hasta lo nombrarían cardenal, o lo beatificarían junto a los santos tan vilmente asesinados durante la guerra civil. Se especula que su black money del ladrillo pudiera estar sito en el Banco Ambrosiano. Elvis no está vivo, pero Roberto Calvi colgó un pelele de aquel puente y todo el mundo se lo tragó. Se hizo la cirugía en Corporación Dermoestética (lo dejaron hecho un cristo, eso sí), aprendió alemán y ahora es papa. Amén.

Don´t look back in to the sun, Julian….

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~ por Joputa en octubre 18, 2007.

Una respuesta to “Un artista del hambre”

  1. Se parece al flaco Cardeñosa.

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