Mullahs de Lavapiés, uníos

Muqtada

Muqtada Al Sadr siempre tiene el gesto torcido. Interpreta a la perfección el papel de Darth Wader sin que todavía se haya encontrado a su hijo Luck Al Skywalker en ninguna ciudad cercana a Kerbala. Se adivina que debe tener bastante mala leche. Hay algo en la actitud de estos clérigos chiíes que hace que se parezcan a los integrantes de un grupo de rock and roll. En unos tiempos en los que personajes como Axl Rose han destrozado su imagen ya no nos quedan iconos ni ídolos a los que seguir. Es el momento en que deberíamos empezar a dejarnos la barba larga y a llevar chilaba hasta más allá de los tobillos, formando cada uno nuestra propia cúpula del trueno sobre nuestros pies. Nunca se sabe si debajo de la espectacular prenda de pureza se esconde una Gibson Lespaul, un rifle de asalto Kalashnikov o un pene en perpetua erección, pero ahí está el misterio que mantiene el interés y, en realidad, su auténtica utilidad. Debajo de las mantas ha sido siempre, al fin y al cabo, donde se ha cocinado la verdadera historia del mundo. El edredoning domina el orbe, no podemos negarlo, no hace falta ser concursante de Gran Hermano para darse cuenta.

Axl, vete ya…. a Lavapiés.Desde “The Spaghetti Incident”, el ínclito Axl Rose ha perpetrado muchas indecencias. Ha engordado media tonelada, se ha borrado algún tatuaje, se ha hecho unas rastas a lo LLongueras, se ha puesto pómulos y labios carnosos a golpe de bisturí al estilo Esther Cañadas….Pero siempre nos quedará París y sus inolvidables berridos cantando la canción compuesta por Charly Manson “I don´t care about you…”. A Charly, sin embargo, no lo cambia nadie. Su aspecto ha ido cobrando sabor y actualidad con el paso del tiempo. Seguramente su look fue copiado por los talibanes, y a nadie le cabe duda de que el Mullah Omar tiene empapelada su habitación de juegos con fotos de la familia Manson, con imágenes de sus diablesas sonriendo traviesas al fotógrafo. En la intimidad de su choza Omar sueña con poseer la fiebre adolescente (y los cuerpos también) de esas ciegas adoradoras del falo de Belcebú. Si consiguiera captar su energía satánica la ley coránica de la Sharia conseguiría gobernar el mundo. Daría lo mismo como se pusieran de farrucos los Ban Ki Mon, Bush, Kofi Annan (que no anal) o los angelitos del ejército de la empresa Black Water de turno (esos sicarios a los que han largado de Iraq por trabajar con exceso de celo).

El Mullah tuerto huyó un día de Kandahar con los yankees pisándole los talones a lomos de una motocicleta, al estilo del Ché Guevara con “La Poderosa”. Apretó las nalgas sin mirar atrás y no paró de darle gas hasta llegar a Qetta, en el amigo Pakistán. Ni Valentino Rossi hubiera podido cazarlo. Escuchó durante todo el camino, en un reproductor mp3 que le había regalado un agente del Mosad amigo suyo, el LP “Appettite for Destruction”, para acompañar a la nostalgia de ese par de añitos de gloria que dejaba atrás. Los Budas de Bamiyán le saludaron haciéndole un corte de mangas al pasar. Omar juró que no se detendría jamás ante nada, que su único ojo útil (el otro lucero de su cara lo perdió a causa de una infección causada por el exceso de ozono troposférico durante una visita de estado que realizó a Orusco de Tajuña, pueblo archifamoso por su insalubre atmósfera) se mantendría firme hasta que sus huestes consiguiesen llegar a Al-Andalus y reconquistarlo. Si Almanzor levantara la cabeza. Del tercer ojo del mullah afgano ya hablaremos en otro momento.

Tuerto por el ozono, quien lo iba a decir…Tanto Muqtada, como Rose, como Omar, podrían ser acogidos en Madrid, una tierra de asilo y crisol de culturas. Podrían vivir en Lavapiés; se aclimatarían echando leches y se sentirían como pez en el agua enseguida. Podrían comer Kebabs para desayunar, almorzar y cenar (tampoco existe ya otra opción posible para llenarse las tripas en este barrio madrileño, se ha convertido en un barrio culinariamente monotemático). Montarían juntos un locutorio-frutería-peluquería.Vivirían como dioses; la dulce parejita de árabes gracias a la lejanía de los esbirros de Black Water, el cantautor yankee gracias a haber conseguido mediante ese exilio permanecer oculto a Slash y compañía, evitando así que lo encontraran y lo asesiran por cretino. Y es que Lavapiés es un barrio mestizo y enrollado (palabras que significan que puedes excretar o abandonar tu basura en plena calle, a tu gusto, sin frenar el instinto animal). Reivindiquemos de una vez las chilabas y los Burkhas en Pasarela Cibeles. Dejemos que Muqtada se siente a tomar el fresco en la calle Argumosa, que coja su guitarra a modo de fusil y que cante meláncolico entre la algarabía de muchachos de todas las razas y pelajes:

Two hearts fading, like a flower.
And all this waiting, for the power.
For some answer, to this fire.
Sinking slowly. The wateras higher.
Desire

With no secrets. No obsession.
This time I’m speeding with no direction.
Without a reason. What is this fire?
Burning slowly. My one and only.
Desire

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~ por Joputa en septiembre 17, 2007.

3 comentarios to “Mullahs de Lavapiés, uníos”

  1. El tío impresiona. El Muqtada era antes el cantante de los Modestia Aparte.

  2. buenas,
    vamos a ver, sigo la musica y la historia de axl rose y el “universo” que le rodea desde hace muchos años y te puedo asegurar que no se ha quitado ningun tatuaje, al contrario tiene alguno más, por lo que la información que das es falsa, en cuanto a su peso o aspecto físico, le has visto últimamente? a mi me parece que para un cuarentón está muy cuidado, lo que pasa es que generalmente solo se suelen publicar las fotos que más interés suscitan, ya me entiendes, las que crean polémica, y sirven para criticar (como en esos programuchos de la televisión mal llamados del corazón), creeme, le he visto 2 veces en persona y no tiene nada que ver con esas fotos.
    Ya por último, debo decirte que la canción que mentas de charles manson (o como tú le llamas “charly”) no es “i don´t care about you” ( de FEAR -1982-), sino “look at your game”, lo que pasa es que esta última estaba incluida como “canción fantasma” despues de “i don´t care about you” en el disco “The Spaghetti incident?”.
    hay que informarse más, y ser más objetivos.
    un saludo y ánimo.

  3. Pues tienes razón, pero el error en cuanto a la canción sólo se produjo por mi adicción al Spaguetti Incident y a la canción que cito en particular, no a la falta de información. La edad y la estultitica es lo que tienen.
    En cuanto a Axl Rose no me desdigo de nada de lo dicho: es un tipo que merecería morir. Tirar a la basura un gurpo como el suyo no merece menos que matarlo o enviarlo a Guantánamo. Y tocaba el piano de puta pena.
    En fín, un saludo, no suelo contestar, pero creo que linchar a Axl es necesario para la humanidad.

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