¡Ay, Bin y Dalai!

El Dalai se divierteA Bin Laden le sienta la cueva como un bálsamo de fierabrás. Ha reaparecido videográficamente y parece como si hubiera estado internado seis años en una clínica de Corporación Dermoestética. Un auténtico pimpollo en edad de pelar la pava. Incluso parece que se aplica Grecian 2000 en la barba, ya que no luce ni una cana en el mentón.

Es posible que nuestro querido justiciero saudí se haya estado preparando para entrar en la casa de Gran Hermano. Seguro que se aburre mucho en su zulo en las montañas de Pakistán y no para de ver la tele. Apuesto a que es fan de “Aquí Hay Tomate” y de los programas de telerrealidad (lloró mucho cuando quitaron de la parrilla “La casa de tu vida”), que le ayudan a olvidarse por un ratito mediante la imaginación de la roca que le protege y de su pique ancestral con la familia Bush.

También se rumorea que pretendía contratar a Miquel Barceló para que le hiciera una redecoración de su feudo chabola montañil, pero que fue imposible trasladar tres mil kilos de pintura hasta el palacio presidencial de Al Qaeda. Había que llevarla en burro, y los burros porteadores estaban todos empleados en esos días en las escaladas comerciales de yankees millonarios al K2. El pintor mallorquín se mosqueó un poco con Bin y se pasó rapidamente al enemigo: el mural que había ideado decorará la bóveda del edificio de la ONU en Ginebra. Menudo chasco para el señor Laden, que ahora no podrá admirar el “magma en permanente formación” que Barceló había diseñado para colocar encima de su jacuzzi.

Para remate de fiestas el matrimonio McCann ha llegado a insinuar que Al Qaeda ha sido quien a secuestrado a su hijita en el sur de Portugal, todo con el fin de dar una hostia psicológica a los laboristas británicos, porque ellos tienen pinta inequívoca de seguidores de los tories (les debe caer fatal el alicaído dúo cómico Brown-Blair). Las manchas de sangre del maletero del coche de los McCann son, al parecer, de su hija, pero la madre de Madeleine aduce que a la tierna infante le gustaba jugar allí y que el otro día tuvo su primera regla dentro del maletero, no tenían Tampax a mano y le pusieron el trapo de limpiar las ventanillas a modo de compresa.

El matrimonio de desconsolados padres británicos ha recurrido a todas las fuerzas de la naturaleza para encontrar a su querida niña, pero no ha habido manera, ni siquiera invocando al satanista Ratzinger, que se dejó besar el anillo y los miró con ojos lascivos (como hace con todo el mundo) en la plaza de San Pedro, pero que no pudo aportar nada fresco al caso, ni siquiera un milagro. Sería más recomendable que hubieran acudido al Dalai Lama, que estos días imparte un ciclo de conferencias por España para recaudar fondos en pos de la restauración de su reino teocrático del Tíbet. Miles de personas escuchan en cada charla al santón que proclama hermandad universal y felicidad cósmica basadas en la austeridad, todo ello al módico precio de veinte euros por persona (precio de Dalai) por la entrada al recinto. Con esas minucias que recauda bien podría comprar unos pañuelitos de mayor calidad para regalar a las autoridades asistentes, porque el que le regaló a Carod Rovira en Barcelona lo había comprado indisimuladamente en la tienda de chinos de la esquina.

Nunca sabremos si el Lama supremo estará de acuerdo con la asignatura de “educación para la ciudadanía” que quiere implantar el gobierno en todas las ikastolas del país. Sospecho que, al contrario que a la CONCAPA y a todos los fanáticos seguidores de Carmen Alvear, al Dalai Lama se la trae totalmente al pairo que Zapatero no quiera incluir mantras en la educación de las pequeñas promesas de futuro y esperanza del país. Y cuando digo esperanza que conste que no me refiero en ningún caso a Esperanza Aguirre, válgame dios. La auténtica esperanza blanca de la piel de toro es Gallardón, no cabe duda.

El 11 de septiembre ha venido, se ha ido, y nadie sabe como ha sido. Y Bin Laden volvió como las oscuras golondrinas de Bécquer, para animar el cotarro otoñal. Y los chinos han prohibido por decreto ley que nazca un nuevo Dalai Lama. Dios mío.

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~ por Joputa en septiembre 12, 2007.

2 comentarios to “¡Ay, Bin y Dalai!”

  1. ¿De dónde has sacado esa foto?. Parece chiquito de la calzada.

  2. Vaya por dios, ¿se puede saber qué tienes contra la Concapa?

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