Sarko y yo

Sarko y yo, sin más comentariosPues sí, cogimos nuestra tienda de campaña y nos fuimos a vivir una temporadita bajo techo flexible, como tratando de imitar al pobre Poli Díaz durante su estancia en el poblado de Las Barranquillas. Sin luz, sin agua corriente,visitando urinarios comunitarios… Una vez más nos adentramos en terra incógnita para intentar reventar ciertos tópicos e ideas preconcebidas que nos habían clavado en el coco a base de martillazos. Uno de estos primeros estúpidos dichos es que las playas de España son las mejores del mundo. Mentira cochina, ya que, evidentemente, lo que ocurre es que no han visitado las de Ostende o Depanne. Además, no hay medusas en las aguas del mar de Norte (al más pintado se le congelan los huevos al meterse por sus orillas, pero a mí no). Otra de estas absurdas ideas preconcebidas es que en España se vive mejor que en ningún sitio, que atan los perros con longaniza y que sus instalaciones turísticas son las mejores y más baratas del mundo. Otra mentira podrida. Para colmo de necedad hispana, resulta que fuera de nuestra patria de Caín suelen tener el detalle de poner papel higiénico en sus W.C, dato importante para cualquier nómada en busca de alivio rectal…

También he comenzado a comprender por qué en España no se han inventado quesos como el Brie o el Camembert, y es por simple razón de temperatura ambiental. Estas delicias se hacen fosfatina y huelen a amoniaco nada más pasar la frontera africano pirenaica. No se hizo la miel para la boca de asnos. Pero lo que no acabo de entender es la razón por la cual los patéticos viajeros españoles joden la noche al resto de sus compañeros de acampada con sus charlas estúpidas a grito pelado practicando su inglés macarrónico con el primero que pillan por banda. Qué gentuza. Deberían prohibirles atravesar la frontera, como ya hicieron nuestros ídolos míticos Felipe II o Fernando VII (el del legendario grueso pene).

Que no se me olvide hacer una importante observación, eso sí: Flandes es un país habitado por gente bastante borracha y con un estilo de conducción muy discutible y temerario, sólo comparable al practicado en la M-30. Suelen ser rubios o pelirrojos; ellas suelen parecerse a Justin Henin y ellos a Tom Boonen, y ambos sexos consumen litros y litros de cerveza al día, hablan un idioma muy raro y habitan un país lleno de simpáticas vacas, patos y cisnes por los cuatro costados. Además, creo que nunca conseguiré parlotear el idioma Flamenco (que no es el de Camarón y Rancapino precisamente), pero en los canales de Brujas aprendí el dialecto que hablan los cisnes, una especie de eructo con el que conseguí milagrosamente que me prestaran atención como las ratas al flautista de Hamelin. Son guapos los tíos, se pasan el día acicalándose el plumaje, los muy vagos. Pero no nos cansemos con esta rara gente, cada cosa en su justa medida o enloqueceremos aún más. Fin de la observación Flamenca.

Pa playas, las de Lapanne….Ahora analicemos el personaje más destacado. No me duelen prendas al decir que la cosa más impresionante que he visto al otro lado de los pirineos es a Nico Sarko, un espécimen de homínido más impactante al divisarlo que el escuchar una misa en francés dentro de la catedral de Chartres. Un hombre como Sarkozy, con su increíble plasticidad facial y corporal, no puede más que causarme admiración. Los franceses dicen que le gusta ser el recién nacido en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el funeral. No se le puede negar una energía inusitada en busca de poder y notoriedad. Se ve en todo lo que ejecuta que está más convencido de la validez de sus actos que Enrique Bunbury de sus gorgoritos guturales. Da la impresión de que ambos se pasan la vida apretando el culo a cada paso que dan.

Nicolas es un peso pesado político calzado con alzas para soportar los golpes de sus adversarios de talla más sajona, como su querido Villepin, que trató de traicionarlo en su Clairstream al más puro estilo Jack Johnson revelando los puntos débiles de Joe Louis al aristócrata nazi Schmeling. Da la impresión que no le agradaría mucho parecerse al personaje descrito en “le metec”. A Sarko le van más los trajes de Armani de la talla XS. Mon cheri Nico, te queremos. Podrías ser el protagonista de la segunda parte de Delicatessen, espero que el pelma de Jean Pierre Jeunet te lo ofrezca algún día para que sustituyas al Pinon.

Unos días más tarde, en el masivo cementerio yankee de las playas del desembarco de Normandía, fantaseé con hacerme el ciego para poder entrar con mi perra (está prohibida la entrada a animales, excepto perros guía), y que esta disfrutara revolcándose como a ella tanto la gusta sobre el cuidado y estético césped que enmarca los miles de tumbas de soldados de la segunda guerra mundial. Lo malo es que seguro que también la produciría placer relajar su esfinter. Pueden llamarme irrespetuoso, pero el placer que produce la fantasía de ver feliz a tu can corriendo por el campo es lo que tiene. Y que para entrar a un museo te hagan casi hasta un registro rectal puede enervar al más pintado.

Al volver uno siempre se ve tentado por el suicidio…..Y llovió mucho, y trepé a la duna de Pyla una vez más emulando a Juanito Oiarzábal en el K2, y poco a poco los días se fueron acabando. Luego, la triste vuelta, atravesando el país del amonal vasco y los pelados páramos mesetarios hasta dar con nuestra patria chica Madrileña. Sólo quería regresar para que me diese tiempo a ver a Bekele correr en su duelo con Tadesse, ese habitante eritreo de la Casa de Campo, para evocar mis recuerdos infantiles de los duelos entre Alberto Cova y Werner Shildauer. Pero el miedo a una multa impuesta por los radares de la DGT propició que no llegásemos a la hora necesaria, snifff…

En un primer momento nadie desea volver a meterse en sus entrañas. Pero al llegar a Somosierra (ya se sabe que hasta el rabo todo es toro y hasta Somosierra todo es Madrid), a uno ya empieza a engancharle el olor a hollín y las imágenes varias de otros tiempos que hacen sentirse seguro. Madrid es como una tía con lorzas que baja a la compra sin pintar vestida con chándal y tacones, y a la que un obrero de la construcción grita desde su andamio: “te quiero, guapa”.

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~ por Joputa en septiembre 2, 2007.

4 comentarios to “Sarko y yo”

  1. Esa foto de la playa es photosop.

  2. Pues no es que me importe una mierda lo que pienses, pero el copyright de la foto es mío, y el photoshop no lo ha visto ni en pintura. Aprended a hacer fotos, que no es tan difícil y no me toquéis los ovarios.

  3. Por muchos ovarios que tengas esa foto está retocada seguro jejeje, y sin ánimo de ofenderla damisela…

  4. queremos ver fotos de mar en bolas y no a tí, gilipollas

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