Poderoso caballero

El solitario salió gritando de la comisar�a: “hola a todos, soy el solitario”.Qué tristes estamos hoy. Se han producido muchas, demasiadas bajas entre nuestras huestes del bosque de Sherwood. Por un lado, la prensa llevaba tiempo llenando papel especulando sobre la identidad de “el solitario”, personaje mítico para los habitantes de este blog. Todo el mundo se hacía pajas mentales sobre si era un exmilitar albanokosovar o checheno, sobre si detrás de su peluca y su barba postizas había un profesional avezado en el noble arte de robar a los banqueros ladrones, un miembro de la CIA, el Mosad o la famila Corleone (del CESID no, porque hoy nos hemos enterado que tenían un topo dentro, los tíos cutres). Después de todas estas eyaculaciones cerebrales resulta que el gachó en cuestión es un señor cincuentón vecino de la localidad madrileña de Las Rozas llamado Jaime Jiménez, separado, con dos hijos y que dedicaba sus ratos libres a discutir con sus vecinos, como todo hijo de idem. Parece ser que de rara avis no tenía ni las alas.

Por su modus operandi se deduce que el tipo no debía ser muy tonto. Su inteligencia salió a flote cuando nos enteramos que se libró de la mili alegando esquizofrenia paranoide, mucho más socorrido motivo que las dioptrías o los pies planos al uso puestos como habitual excusa. Pero al Jaimito le ha podido la codicia. No se ha contentado con robar más de cien millones de las antiguas pelas y retirarse, ¡tenía que tirarlo todo por la borda para aparentar ser un pijo como sus compañeros de urbanización! (Las Rozas es uno de los pueblos más “osea” de España).

¡Ay!, ¿por qué tuvo que seguir sus fechorías cargándose su leyenda?, ¿por qué tuvo que tirar de hierro contra cajeros y picoletos para acabar con su papel de desvalijador de usureros?. Tengan en cuenta lo que dice el dicho sobre los años de perdón de quien roba a un ladrón, y que, por esa regla de tres, el señor Jiménez iba camino de ganar la casa santa. Pero se torció…

La avaricia le puede al hombre, grande o pequeño, joven o viejo, español o kazajo. Qué tristes nos ha puesto Vinokourov, el animal herido que se había sobrepuesto al dolor, que lloraba por las ocasiones perdidas, que daba miedo a sus rivales por su coraje a prueba de misiles. Ha dado positivo porque en su sangre hay glóbulos ajenos, se ha dopado hasta las cejas con hemoglobina de no se sabe quién. Él aducirá ahora que no ha habido tal transfusión sanguínea, que todo es producto de un atracón de morcillas de Burgos que se pegó la semana pasada, o de un cunilingüis que le practicó a su mujer uno de esos días en que está histérica por efecto del periodo menstrual y le obliga a succionar con fruición vampírica. Ya no nos creemos las excusas, Vino, sobretodo porque nos consta que en Kazajstán las hipotecas están superbaratas, y te cantamos a coro, reflejados todos en tu miseria y en tu lodo:

Madre, yo al oro me humillo,
él es mi amante y mi amado,
pues de puro enamorado
anda continuo amarillo.
Que pues doblón o sencillo
hace todo cuanto quiero,
poderoso caballero
es don Dinero.

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~ por Joputa en julio 24, 2007.

2 comentarios to “Poderoso caballero”

  1. !Por qué habéis osado a desvelarnos su imagen¡: …es galán y es como un oro, tiene quebrado el color, persona de gran valor, cristiano como moro, pues de ahí quita el decoro, y quebranta cualquier foro…

  2. Has dado en el clavo con Vinokourov. Ha negado todo, dice que es un complot judeo masónico, y cuando le han dicho que si se había puesto sangre de su padre para que no la detectaran contesta que entonces hubiese dado positivo por consumo de vodka. Qué crack.

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