Mutaciones radioactivas a gogó

A Koizumi no lo despeina ni un tsunamiPuede que Godzilla ande libre a estas horas. Es posible que los fuertes terremotos acaecidos en Japón lo hayan liberado de su prisión en las fosas avisales del Pacífico. ¿Saldrá Mazinguer Z al rescate para taponar la fuga producida en la central nuclear de Kashiwazaki (vaya nombrecito)?. ¿Se le habrá despeinado el flequillo al dimisionario Koizumi?. En los próximos años seguro que nacerán en el mar nipón peces parlantes con tres ojos aficionados a la pestilente música de Pizzicato Five. La radiación es lo que tiene, que es muy perra.

¿Qué ocurriría si hubiese en la madre patria de los españoles un fuerte terremoto?. Algunos soñamos con que sucediese en la zona de Cuelgamuros durante una concentración de los Legionarios de Cristo haciendo ejercicios espirituales. Pero, no nos engañemos, en España ni los terremotos tienen gracejo. No suelen tener ni medio grado en la escala de Richter, y de su clasificación en la de Mercali ni hablemos. Nada tiene ni puta gracia en este país, como no la tienen las fiestas populares en las que se lanza la cabra desde el campanario, ni en las que se tira al toro al mar para que se ahogue o para que le piquen las medusas hasta fenecer.

No hay sentido del ridículo en este lugar del mundo lleno de garrulos por sus cuatro costados. Si no, ¿cómo se explica que sean tan admirados unos tipos que se ganan la vida matando toricos con un trapo rojo en la mano y vestidos de payaso (perdón por el tono peyorativo con el digno oficio de clown)?. Lo único que nos consuela a algunos es que de vez en cuando un morlaco resabiado se venga introduciéndole sus cuernos en la femoral a alguno de estos mascapachapas, como le ha ocurrido a Luis Francisco Esplá este fin de semana. Si hubiese seguido dedicándose al doblaje de películas de Gracita Morales no le darían estos sustos.

Luego, también nos encontramos con edificantes estampas, como la del padre que lleva a su hijo a correr en los Sanfermines, a ver si hay suertecilla y le pillan los cabestros. Debe ser en venganza por haber nacido demasiado pronto y no poder cobrar la subvención de 2500 euracos prometida. Con esta indemnización post parto las familias ecuatorianas residentes en España ya se frotan las zarpas de gusto. Con su afán constante por preñarse antes de los dieciséis años y de parir como conejas hasta los treinta, esas chicas sudamericanas de culo rechoncho tan aficionadas al sexo inseguro sin protección se relamen del gusto, y no sólo porque ya no van a tener miedo a que Ratzinguer las excomulgue por fornicar con gomita. Ellas son capaces de comprarse un piso poniendo como garantía sus futuros partos. Si esta ley hubiese salido a la luz hace algunos años Ruiz Mateos habría recaudado dinero como para convertir al Rayo Vallecano en campeón de Europa. Hasta yo me estoy pensando fecundar, cobrar y luego dejar al vástago abandonado en un portal. Espero que en China no tomen el ejemplo de Zapatero, porque arruinarían aun más de lo que lo está al pobre planeta….

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~ por Joputa en julio 19, 2007.

Una respuesta to “Mutaciones radioactivas a gogó”

  1. El peinado de Koizumi, aparte de Grecian 2000, utiliza gargajos de tiburón para mantenerse tan firme.

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