Saudade en la alta sierra

Escuchad a Caetano, no hace falta mover el culo para hacerlo…Hace ya algunos años que en la sierra madrileña se han puesto de moda los festivales veraniegos de jazz. Han comenzado a convertirse en un rito entre la muchachada superguay de la sierra norte, aunque también entre algunos individuos que bajan del foro a admirar las urbanizaciones de hipermegalujo, los centros comerciales con olor a naftalina rancia y los polos Lacoste de los habitantes aborígenes del mundo “osea”. A estos últimos les gusta mucho criticar a estos corruptos niños de papá, pero en el fondo les encanta mirarse en su espejo de opulencia para soñar con tiempos mejores. En el Galapajazz y el Viajazz (que nombres, oig, te lo juro por Snoopy), que se hacen una absurda competencia, se junta toda la aristocracia del barrio, con sus peinados a lo Pipi Estrada ellos y sus chanclas Manolo Blanik ellas. También aparecen personajes pseudoglamourosos para dar colorido, Asdrúbales, Marisas Paredes, Bibís de medio pelo y, como atracción de principal de la feria, la gran ballena varada, Almodóvar, que no pasa estos días en la costa mediterranea por miedo a ser arponeado al darse un bañito, y prefiere subir a la presierra a que le canten el “cucurrucucú paloma”.

Pero, a pesar de tanta costra, de tanta niña brasileña que grita excitada porque no puede ir a un concierto (aunque fuera de piezas de Schonberg) sin mover el culo, Caetano (Veloso) nos calma a todos cantando con su tonillo nostálgico cosas como….:

Quando eu me encontrava preso, na cela de uma cadeia
foi que eu vi pela primeira vez, as tais fotografias
em que apareces enteira, porém la nao estava nua
e sim coverta de nubens
terra.

…….Y todo el mundo se queda estupefacto y embobado mirando al cielo. Babeamos deseando que esta noche de verano no se acabe, pero se acaba. Campana y se acabó.

Hace calor en el hemisferio norte, pero, aunque parezca contradictorio, el año está acabándose. El último mes de los doce de este invento de medida relativa basado en dar vueltas al astro es agosto. El año nuevo debería celebrarse en septiembre, fundando un nuevo calendario thermidoriano y comiéndonos las uvas el 30 de agosto, como debe ser. Siempre he tenido esta rara sensación de que la nochevieja en diciembre es una mentira más de El Corte Inglés en su conspiración para controlar qué calzoncillos compramos (tienen que dar salida a su stock de ropa interior roja), de que Ramón Areces era en realidad Kim Il Sung disfrazado, y que ahora su delfín Kim Jong Il dirige nuestros destinos desde Pyongyang imponiendo el cambio de hora en invierno sólo por el mero hecho de jodernos un ratito de rayos de sol. Seguiremos soñando con mudarnos a Bahía, donde hace calor todo el año, donde los días y las noches duran siempre lo mismo, donde la cantinela “menos samba e mais travalhar” está terminantemente prohibida. Caetano produce saudade, aunque no sea portugués.

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~ por Joputa en julio 15, 2007.

3 comentarios to “Saudade en la alta sierra”

  1. Tú mucho hablar pero te bajas los discos del Veloso del Emule.

  2. A ver cuando hablas de la injusticia gabacha con Pereiro, afrancesado de mierda…..

  3. probando, probando……

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