Rodrigo cogió su fusil

Rodrigo ya está afilando el cuchillo.Rodrigo Rato se levantó exultante por la mañana. Saltó del catre, se lavó los dientes (quizás con pasta china contaminada) y meó a gusto fuera de la taza, dejando que su orín cayera sin ningún cuidado al suelo del retrete, como desafiante con el mundo. Ayer fue un gran día para él. Conectó un vetusto radiocassette y puso a todo trapo la canción de los KISS que dice: “i´m back, back in the New York groove”. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto bailando en calzoncillos. La vuelta a casa estaba servida para ajustar algunas cuentas pendientes con los sociatas y con Mariano, que le birló la cartera del liderazgo de su partido. Menudo carterista gallego.

Rato se sentía como cuando, en tiempos remotos, tenía pelo, era un reputado karateca y lucía como encanto de las nenas de clase alta y braga de marca. Cuánto ha llovido desde entonces. Ahora han pasado seis años desde que Aznar nombró a Rajoy su delfín sucesor. Aquellos fueron unos tiempos difíciles. A Rodriguín su mujer le había echado de casa, y le hicieron una triste foto cargando con un tendedero que llevaba a su nuevo y solitario apartamento. Y, para remate, en el partido le apuñalaban por la espalda al más puro estilo de la política florentina renacentista. Nadie se acordaba ya de sus méritos, como cuando se hizo aquella foto saltando el chapapote en Galicia, o cuando dirigía la economía española con puño de hierro enguantado en seda sodomizando a sindicatos sin vaselina pero sin ningún dolor. Nadie.

Y el tiempo no pasa en balde. Las sienes se vuelven grises, las próstatas se abomban, las lumbares comienzan a doler. El tiempo galopa inexorable, excepto para los Rolling Stones. Cualquier otra persona, a su edad, se cae de un cocotero y se rompe la cadera y el fémur. Pero Keith Richards es de otra pasta. Para compensar el costalazo, se esnifó las cenizas de su padre, al que, por suerte, el juez Marlaska no había prohibido incinerar. En el PP Gallardón quiere cremar a Aznar y meterse vía nasal sus restos mortales. Sólo el advenimiento de un nuevo mesías, vease Rato, puede evitar que el progre de las gafas número dos de su oposición (sólo cedió el número uno ante su esposa) se adueñe del partido bastión y reserva espiritual de occidente.

Rato está de vuelta, como Nacha Pop, pero, a diferencia de Antonio Vega, conserva aún dientes para morder. Rato es el chico de ayer de la canción. Algunos se asoman a la ventana y su cabeza da vueltas, como la de la niña de “El exorcista”, persiguiéndole.

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~ por Joputa en junio 29, 2007.

2 comentarios to “Rodrigo cogió su fusil”

  1. […] supuesto dentro de las filas del Partido Popular, es de interpretación mixta. Los que lamentaron que Aznar no designase a su Vice Presidente económico Rato como heredero y prefiriese a Mariano Rajoy, más manejable, se frotan las manos y […]

  2. Cuatro años más tarde Rodrigo va a coger su fusil…

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