Nostalgia de Dessailly

George, te necesito Platón fumaba porros. Si no, no se explica cómo escribía sus diálogos, cómo imaginaba a Teeteto y a Sócrates pajeándose mentálmente para reivindicar el papel de la imaginación en el proceso del conocimiento. Todo es memoria, todo es nostalgia, como en estos días en que nos embargan los recuerdos. Hace ya nueve años que Mijatovic metió ese gol en fuera de juego que nos sacó a los madridistas del limbo. Mi padre dijo: “después de ver la séptima, ya me puedo morir tranquilo”. Le dió tiempo incluso a ver otras dos copas de Europa más en las vitrinas, así que creo que la palmó agusto.

Pero, como el necio se alegra más de las jodiendas ajenas que de los éxitos propios, yo siento mucha más nostalgia de aquel otro mes de mayo de hace catorce primaveras en que el Milan goleó al Barcelona. De como Marcel Dessailly, ese hombre a quien entre las dos paletas incisivas de su boca cavía el trazado del tren de alta velocidad París-Lyon, dinamitó al Barça e hizo que Zubizarreta cayera al suelo cuatro veces como un saco de patatas. ¡Qué tiempos aquellos!. Nunca podré olvidar esa imagen de Stoichkov y Romario corriendo cabreados por el túnel de vestuarios en camiseta Abanderado. Cómo nos regocijábamos en su mal perder y cómo nos deshuevábamos cuando pronunciaba el búlgaro sus palabras mágicas: “hijos de puta”. Qué hijoputismo.

El mal perder nos invade a todos como los gusanos a los fiambres. George Foreman, a quien veo cada noche en teletienda vendiendo barbacoas y que se come un choto a la parrilla en cada anuncio, pues anda rondando ya la tonelada y media de peso (ver teletienda en la madrugada, ese deporte nacional sustitutivo del sexo), dice que le drogaron en su combate con Alí del 74, que los secuaces de Mobutu le daban agua que sabía a detergente, que eso le hizo dormirse en el octavo asalto cuando al Casius le dio el ataque de Parkinson y le breó a palos. Para consolarse de sus malos recuerdos George predica la palabra de Dios cada fin de semana. Yo pienso que, al igual que Platón, fuma una hierba de la buena. Que nos pasen el número de móvil de sus camellos, s´il vous plait, que la vida es muy pesada.

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~ por Joputa en mayo 23, 2007.

2 comentarios to “Nostalgia de Dessailly”

  1. Que buenos recuerdos, cuando el Madrid ganó la séptima.Pues si Belane, soy un necio cabrón, y después de la séptima mis mayores alegrías fueron el 5-0 al Barca y la final que palmo el Barca 4-0.

  2. a ver si escribes algo sobre el gran Materazzi

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